¿Sabías que cuando un bebé cierra los puños es porque tiene hambre? Y es que prestar atención a las manitas de los bebés puede proporcionarnos información muy valiosa para entender cómo están. Frecuentemente suelen introducírselas en la boca y esto es un indicador de que tienen hambre, aunque no siempre significa que sea así, ya que a veces es por simple curiosidad. Este comportamiento es algo natural desde que el pequeño está en la tripa y al nacer, sus manos serán el medio para detectar donde se encuentra el pezón de la madre que quiere acercar a su boca. Si cierra y abre las manitas y se las lleva a la boca, es señal de que quiere comer.

Puesto que hasta el año no va a ser capaz de comunicarse mediante alguna palabra, su manera de enviar señales será mediante su cuerpo. Evidentemente, cuando el niño esté alterado y abra la boca, nos estará pidiendo alimento, pero si no lo hace de esta forma, hay otros signos que nos permiten identificarlo. Incluso podemos saber sus niveles de hambre.

Conviene saber que el hecho de tener hambre genera mucho estrés al pequeño y es importante evitar esta angustia innecesaria.

Por ello, cuanto más cerrados tenga los puños y más fuerza ejerza, más síntoma de estrés será y por ende, posiblemente de hambre. A medida que lo vayas amamantando y vaya perdiendo el ansia, irá perdiendo esa tensión y aflojando las manitas. Algo que sienta muy bien al bebé es que le permitas colocarlas donde quiera y después se las acaricies, o le permitas agarrar uno de tus dedos.

Un bebé con las manos abiertas y relajadas muy posiblemente esté tranquilo y acabe por dormirse.

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Si un bebé cierra los puños, puede que tenga sueño

Otra de las cosas que puede estar comunicando el bebé cuando cierra los puños es que tiene sueño. Pero igual que decíamos que cuando tiene hambre, muchas veces abre la boca, en el caso de que tenga sueño, muchas veces tiende a frotarse los ojos. Es más, si se pone irritable, muchas veces lo que te estará queriendo decir es que necesita que lo dejes tranquilo. Que quiere calma para poder relajarse y finalmente descansar.

De todas formas, como decíamos, cerrar los puños es muchas veces un reflejo involuntario. Por eso, siempre será una buena idea acariciar sus manitas, colocar objetos no dañinos, sonoros, utilizar distintas texturas, etc. para que pueda tener conciencia de sus manos. Esto además le permitirá relajarse y descansar, además de generar una conexión con sus progenitores. Cuando lo hagas, háblale con voz calmada, para que siga aprendiendo a reconocerte.

También existen productos Montessori, cuyos diseños están pensados para ejercitar las manos. También es aconsejable mostrarle sus propias manos y moverlas delante de sus ojos. Juega con tu bebé y mejora vuestro vínculo.

Si un bebé cierra las manos y llora, puede estar sintiendo dolor

Esta es la última de las opciones. Si un bebé abre y cierra las menos y llora constantemente, es posible que esté sintiendo dolor por algún motivo. Si este llanto además viene acompañada por una agitación constante de las piernas, entonces posiblemente esté queriendo decirnos que está molesto.

Además, si cuando lo coges en brazos no deja de llorar, esto ratifica el hecho de que pueda estar dolorido o incluso enfermo. Ya que si el lloro fuese para reclamar la atención de los padres, iría cesando a medida que se tranquiliza. Y es que hay ocasiones en las que lo único que les pasa es que tienen necesidad de que los lleven en brazos y los abracen.

En conclusión, si quieres el bienestar de tu bebé, estate ojo avizor y analiza todas las necesidades que pueda tener para que cese su malestar. Además de hambre, sueño o dolor, también pueden ser pequeñas cosas como un pañal mojado o unos pies fríos.

Recuerda: puños abiertos o cerrados, llanto, sonrisas, soniditos… atender a todas estas señales será crucial sobre todo durante el primer año de vida.

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